Las tendencias pueden ser inspiradoras. Pero cuando hablamos de jardines, cada decisión implica tiempo, recursos y mantenimiento a largo plazo.
De cara a 2026, varios expertos coinciden en que algunas modas recientes están perdiendo fuerza, especialmente frente a una visión más sostenible y coherente del espacio exterior.
- Césped artificial
Durante años se presentó como la solución “sin mantenimiento”. Sin embargo:
- Está fabricado con plásticos no biodegradables.
- No aporta hábitat para insectos ni mejora el suelo.
- Puede alcanzar temperaturas muy altas al sol.
Cada vez más proyectos apuestan por alternativas vivas como praderas naturales, trébol o combinaciones de cubresuelos que requieren menos agua y generan mayor biodiversidad.
- Jardines excesivamente temáticos
Jardines tropicales o mediterráneos fuera de su contexto climático pueden resultar visualmente atractivos, pero suelen requerir:
- Mayor consumo de agua.
- Fertilizantes adicionales.
- Cuidados intensivos.
La tendencia evoluciona hacia diseños que respeten el entorno y prioricen especies adaptadas al clima local. Cuando las plantas están en el lugar correcto, el mantenimiento disminuye y el jardín se siente auténtico.
- Decoración plástica llamativa
Flamencos, macetas neón o figuras plásticas pueden ser divertidas, pero:
- Se deterioran con rapidez.
- Pierden color.
- Rara vez integran bien con la vegetación.
Materiales como terracota, piedra, madera o metal envejecen con dignidad y aportan coherencia estética.
- Jardines compuestos únicamente por césped
Un jardín dominado solo por césped ofrece poca estructura, escasa biodiversidad y alto consumo de agua.
Incorporar árboles, setos, borduras y zonas de plantación no solo mejora el diseño, sino que reduce mantenimiento y favorece el equilibrio ecológico.
La verdadera tendencia para 2026
Más que eliminar estilos, el cambio apunta hacia jardines:
- Más naturales
- Más resilientes
- Más adaptados al entorno
- Pensados a largo plazo
Un jardín no debería diseñarse para seguir una moda pasajera, sino para evolucionar con el tiempo.
En Yerbabuena creemos que el diseño exterior debe equilibrar estética, funcionalidad y sostenibilidad. Porque lo que se planta hoy debe tener sentido también dentro de cinco años.
