El paisajismo dejó de ser un complemento decorativo para convertirse en una industria estratégica que combina diseño, bienestar, sostenibilidad y valor inmobiliario. Hoy, el landscaping crece con fuerza.
Uno de los nombres que mejor representa este momento es Fernando Wong, arquitecto paisajista panameño y referente internacional, cuyo trabajo demuestra cómo el diseño del paisaje puede elevar la arquitectura, redefinir espacios de lujo y transformar ciudades enteras.

Formado en Arquitectura y Diseño de Interiores, Wong entiende el paisajismo como una extensión natural de la arquitectura, un lenguaje que conecta el espacio construido con su contexto. Para él, diseñar jardines no es trabajo, sino una forma de vida.
Su diferenciador es claro: el paisaje no compite con la arquitectura, la potencia.
Los clientes actuales ya no buscan solo belleza. Buscan experiencias. Viajes, estadías en resorts y estilos de vida internacionales influyen directamente en cómo desean habitar sus espacios exteriores.
El paisajismo responde a esa demanda con propuestas flexibles, capaces de adaptarse a distintos presupuestos y de crecer a lo largo del tiempo. Desde proyectos de millones de dólares hasta intervenciones estratégicas, el paisaje se convierte en una inversión a largo plazo.
Para Wong, el paisajismo tiene una misión clara: añadir valor a la arquitectura, a los vecindarios y al país. Cada proyecto es una oportunidad para mejorar la calidad de vida, fortalecer la identidad del lugar y construir entornos más humanos y sostenibles.
