Loja, Ecuador: La ciudad que se reconstruyó alrededor de la naturaleza

En los Andes del sur de Ecuador existe una ciudad que decidió hacer algo diferente. En lugar de expandirse ignorando su geografía, Loja eligió organizar su desarrollo urbano en torno a ella.

Con 200.000 habitantes, esta ciudad andina convirtió sus ríos, quebradas y laderas en el eje central de su planificación a través del Sistema Verde Urbano, una red ecológica que conecta más de 600 hectáreas de áreas verdes en un sistema continuo.

Durante años, Loja construyó parques en distintos barrios, pero estaban desconectados entre sí. Al mismo tiempo, los ríos sufrían contaminación, las quebradas se erosionaban y las lluvias estacionales provocaban inundaciones.

En 2017, el municipio, junto con la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y la cooperación alemana (GIZ), replanteó la ciudad como un sistema ecológico vivo. La estrategia fue clara: conectar parques, restaurar corredores ribereños y usar la naturaleza como infraestructura preventiva.

Como explicó el director de gestión territorial de la ciudad: «Es más fácil prevenir que curar.»

Hoy, los corredores verdes:

  • Reducen el efecto de isla de calor
  • Absorben y gestionan aguas pluviales
  • Estabilizan riberas y previenen inundaciones
  • Mejoran la biodiversidad
  • Fomentan actividad física y bienestar emocional

Los ríos Zamora y Malacatos dejaron de ser una amenaza para convertirse en la columna vertebral del sistema urbano. Incluso la planta de tratamiento de aguas residuales forma parte del modelo, devolviendo agua limpia a los ríos y reutilizando lodos para regenerar suelos.

En el centro urbano, los peatones superan a los vehículos en una proporción de más de dos a uno. Se ampliaron aceras, se crearon plazas temporales y se desarrollaron ciclovías conectadas con parques y corredores verdes.

Caminar dejó de ser una necesidad incómoda y se convirtió en una experiencia segura, sombreada y saludable. Los habitantes reportan mejoras en actividad física, bienestar mental y conexión comunitaria.

El mensaje es contundente: La naturaleza no es un lujo. Es la base de una ciudad saludable, resiliente y conectada.

En Yerbabuena creemos que el paisajismo estratégico tiene el poder de transformar no sólo espacios, sino sistemas completos.

Cuando el verde se convierte en estructura, la ciudad cambia. Y las personas también.