Durante mucho tiempo, el mercado inmobiliario puso el foco casi exclusivamente en los metros cuadrados construidos. Sin embargo, el valor real de una propiedad no termina en sus muros.
Hoy, el jardín se ha convertido en un activo estratégico.
En promociones residenciales de alta gama, los expertos estiman que entre un 30% y 35% del valor percibido puede estar vinculado al diseño exterior. No solo eso: los plazos de venta pueden reducirse hasta en un 80% cuando el entorno está cuidadosamente planteado.
Un jardín bien concebido:
- Mejora la primera impresión del inmueble.
- Refuerza la sensación de calidad y exclusividad.
- Aporta identidad y coherencia arquitectónica.
- Acelera la decisión de compra.
El comprador no solo adquiere una vivienda, adquiere una experiencia.
El concepto de jardín de valor ha evolucionado. Ya no se trata de grandes extensiones de césped ni de especies exóticas de alto mantenimiento.
La tendencia actual prioriza:
- Plantas adaptadas al clima local.
- Menor consumo de agua.
- Reducción de fertilizantes.
- Integración con el paisaje natural.
Invertir en el diseño exterior no es un gasto estético: es una decisión financiera inteligente.
El entorno adecuado:
- Diferencia la promoción frente a la competencia.
- Justifica precios más altos.
- Reduce tiempos de comercialización.
- Incrementa rentabilidad global.
En Yerbabuena entendemos el jardín como una pieza clave dentro del valor inmobiliario. Porque cuando el exterior está bien pensado, la propiedad completa se transforma.
